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Utilizar el lavavajillas a plena carga. Lavar los platos a mano con agua caliente puede resultar hasta un 60% más caro.
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Enjuagar los platos con agua fría antes de meterlos en el lavavajillas.
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Poner en funcionamiento el lavavajillas cuando esté completamente lleno, pero sin cargarlo en exceso ni superponiendo piezas, ya que entonces no quedarán totalmente limpios.
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Mantener suficientemente llenos los depósitos del abrillantador y sal, y limpiar habitualmente el filtro para evitar obstrucciones.
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Elegir un programa adecuado al tipo, cantidad y suciedad de la vajilla para realizar un lavado más económico.
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Evitar el funcionamiento simultáneo del lavavajillas, la cocina eléctrica y la lavadora, para aprovechar mejor la potencia eléctrica contratada.
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Si no se dispone de un programador automático para detener el aparato después del último aclarado, abrir la puerta y dejar que la vajilla se seque sola.
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