Generalmente, los filtros de la campana están constituidos por unas mallas metálicas que filtran y condensan los vapores, reteniendo grasas y aceites.
Lo más cómodo sería lavarlos en el lavavajillas pero, el problema es que a veces pierden el color o brillo metálico, aunque no se dañen y sigan cumpliendo bien su función. También hay sprays antigrasa. O, simplemente sumergirlos un rato en agua caliente y cepillarlos con algún detergente.
Si la campana extractora es de acero inoxidable, para limpiarla y mantener su brillo existen limpiadores y abrillantadores para acero inoxidable.
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