Las campanas encastradas o encastrables son las más económicas y prácticas. Son las que están pegadas a la pared, quedan ocultas por el mueble, normalmente, los mandos y parte del filtro están a la vista. Por lo general se trata de modelos sencillos, con prestaciones básicas. Es ideal si buscas una campana extractora que no se note o que no entorpezca mucho tu decoración. Y aún más si tienes una cocina pequeña para que no “coma” espacio. Cuestan entre 60 y 150 euros.
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